
Por qué el rechazo de los niños? ¿En qué etapa comienza? ¿Qué consecuencias puede traer a futuro? ¿Qué hacer para evitar el fracaso? ¿Qué responsabilidad tiene el docente?
Cuando los niños reciben sus primeras clases de matemática, se ve en ellos un gran interés de aprender a contar, escribir números, sumar y restar, pero ¿qué es lo hace que ese interés vaya desapareciendo? A medida que se avanza de nivel y sobre todo cuando la o el niño pasa al segundo ciclo de enseñanza, donde el subsector se va poniendo más complejo, es ahí donde comienza el desencanto ¿por qué? Primeramente porque hay cambio de profesor, ya no sigue con él o la docente de primer ciclo, ahora tiene más profesores y entre ellos el o la que hace matemática, si no tiene la especialidad y hace la clase porque le tocó, peor todavía, los niños de hoy son tan inteligentes que lo captan de inmediato, basta que le vean el rostro para darse cuenta, cuán desmotivado(a) llega a la clase, lamentablemente esto se transmite a los niños y comienzan los fracasos, cuyas víctimas son nuestros niños, que cuando comienzan a sacarse rojos, llegan a la casa a reclamar a los padres que no entienden matemática, y ellos van a reclamarle al profesor y terminan diciendo, yo no entiendo nada de las tareas que Ud. le da a mi hijo(a), la matemática de ahora no es como la de antes y yo no ayudarle, por favor ayúdele Ud. y ¿qué hacer, si él o la docente está haciendo lo que no le gusta?. Todo esto es lo que marca los niños y crea en ellos un rechazo a la matemática, primeramente porque no la entienden y junto con ello lo asocian a la o el profesor y para colmo cuando logran pasar a la enseñanza media al o la docente le da lo mismo si tiene o no los conocimientos básicos, ellos se limitan a entregar los contenidos que corresponden, entonces la cadena sigue y como resultado, a muchos les fue mal y no continúan sus estudios, entre comillas, por culpa de matemática.
Para evitar esto nuestros niños requieren de un docente que logre transmitir en ellos el encanto por la matemática, que les muestre ¡cuán entretenida y atractiva es la matemática!, un docente que cultive en ellos el interés por las matemática y que logre motivarles para el aprendizaje, solo así dejarán de existir todos aquellos que digan me carga matemática, no soy para matemática, y por qué no decirlo, me carga la o él “viejo” de matemática y cuando ya adultos, tengo muy mala base, nunca pude con la matemática y se pasa buscando toda una vida al culpable.
Por esto colegas, vamos adelante, echemos abajo todo estigma, hagamos hoy de la matemática un subsector amigo y no enemigo de nuestros niños.
Estaré atenta a tus comentarios.
Gracias.
Profmatem.